Hay ojos tan profundos, miradas que nunca se olvidan... así son los ojos de Martha.
Y esos ojos, hoy se llenaron de lágrimas, pero fueron lágrimas de felicidad, pues su hija y sus nietas le prepararon una fiesta sorpresa para celebrar su cumpleaños número setenta y tantos.
Martha no se lo esperaba, pero cuando entró al comedor y vio a su hija Gabriela, y a sus nietas, Ana y María, no pudo contener su emoción.
