Hace muchos años, Annie dejó su país natal, Estados Unidos, y vino a México por amor. Sin hablar una palabra de español, encontró en nuestra tierra una nueva vida, con un esposo amoroso, formó una familia y como dicen por ahí, echó raíces.
Hoy, 60 años después de aquél cambio de vida, Annie posee una de las sonrisas más transparentes y brillantes que cualquiera de nosotros quisiera tener.
De un espíritu inquisitivo y un carácter de naturaleza franca, pero con un corazón profundamente sensible y empático, Annie conserva la capacidad de asombro de una niña. Algo invaluable en estos días.
"¡Esta vela no poderse apagar!" "¡Ya no hacen las velas como antes!" "Happy birthday to me!" "Ser muy feliz aquí... Thank you very much".
Nosotros, todas y todos los que colaboramos en Casa Betti te decimos THANK YOU Annie, porque a través del azul de tu mirada, de la claridad de tus palabras y de la sinceridad de tus acciones, nos damos cuenta de que para el corazón no hay fronteras.
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