Pocas cosas afligen al corazón como el no poder dar un abrazo a la persona amada.
Es en esos momentos, como si fuera un extraño super poder, que nos crecen brazos invisibles que nos acercan alma a alma.
Hoy fue cumpleaños de Rosalina, quien a la edad de setenta y tantos años, sigue manteniendo esa bella sonrisa, la cual heredó su hija y que por las circunstancias actuales, se tiene que esconder detrás de un cubreboca.
Pero con las observaciones adecuadas y siguiendo todos los protocolos de seguridad, sanitizando regalos y manteniendo la distancia, la sorprendió con un pastel de piñón (su favorito) y decirle "feliz cumpleaños mami, te amo mucho... así, de lejos".
Y aquí adentro, sus Hermanas Betti, la "abrazaron" también de lejos, pues saben que se tiene que respetar la sana distancia para disminuir riesgos.