Más duro, mejores, más rápidas, más fuertes... esa es la mentalidad de las Damas Betti.
No hemos dejado de hacer nuestras rutinas de ejercicios con aparatos, que, aunque son pocos, de verdad los aprovechamos. Y no es por presumir, pero en ningún gimnasio, ni siquiera esos de gran renombre, recibirían la atención personalizada que reciben aquí.
Y esas sonrisas no mienten.
Escaleras, timones, bicicletas fijas, caminadoras, mancuernas, motricidad fina... de lo menos hacemos lo máximo.
Y cualquiera que sea familiar de ellas, les consta que soy exigente, ¿por qué? Porque sé que pueden hacerlo.
Con supervisión médica una enfermera siempre presente, por la seguridad de las Poderosas Abuelas Betti, todo es posible.
Y acudo al buen corazón de nuestras y nuestros seguidores: si tienen arrumbadas en el ropero algunas ligas viejas que nos puedan donar, para que las Damas Betti sigan haciendo ejercicio, la institución, y yo personalmente, se los agradeceríamos eternamente.
Y nosotros prometemos no detenernos y seguir haciendo ejercicio para que las Abuelas Betti sean más duras, mejores, más rápidas y más fuertes.