Hay algo especial que sucede cada vez que las Señoras Betti se reúnen en el área de Terapia Física.

Ya antes hemos hablado de ese aire mágico que inunda Casa Betti, pero verlo suceder es algo completamente diferente... y es algo de lo que nos sentimos muy afortunados los que pasamos un tiempo importante de nuestra vida aquí.

La yoga es una de las clases más esperadas por las residentes de la casa hogar, y verlas hacer la rutina dirigida magistralmente por Ximena es algo fuera de lo común. Y no me refiero a verlas con sus gruesas calcetas rosas o sus chales amorosamente tejidos, no... es algo que trasciende y se impregna en la atmósfera.

Es observar esos cuerpos llenos de años, de marcas, de cicatrices, internas y externas, esas canas cubriendo sus cabezas, ver esas arrugas marcarse con una sonrisa y desaparecer con un rostro de relajación.

Como dije... es mágico.

Namaste Ximena... Namaste siempre.