¿Saben lo difícil que es complacer el exigente paladar de una mujer mayor, quien cocinó durante toda su vida, que tiene su propio sazón, quien está perdiendo la sensación en sus papilas gustativas y a quien, además, no le gusta que le digan lo que debe de comer por su bienestar?
¡Es muy difícil!
Afortunadamente contamos con la valiosa ayuda de Andrea y Cecilia, nutriólogas que están presentando sus prácticas en Casa Betti.
