Hoy es un día difícil para Casa Betti, pues ha partido alguien que más que un amigo, era como un padre para todas las Damas Betti.`
El Ingeniero Fernando Augusto Velásquez Vásquez siempre se caracterizó por ser una persona de muchos talentos, virtudes y conocimientos, pero quizás el rasgo que más llamaba la atención en él, era su humanidad y su humildad.
Era común recibir sus visitas inesperadas, tan solo para ver a sus “viejitas”, como cariñosamente les decía. Sentarse a platicar con una, cantar con otra, bailar con aquella… pero no nada más con ellas. También le importaba saber que el personal se sintiera bien, a gusto con su trabajo, e incluso, llegó a acompañarnos a varios conciertos y eventos, todos juntos, como las familias que se quieren lo hacen.
No hacía distinción de personas, no había mesas especiales para él y su esposa, Doña Julia, convivían tanto con directivos, voluntarios, colaboradores y por supuesto, con sus amadas “viejitas”. Fue continuador y generador de nuevas alianzas con otras organizaciones para dar a las Damas Betti más actividades que pudieran disfrutar, que las fortalecieran, que encontraran en sí mismas un porqué y una razón para seguir viviendo. Entre la mente que planifica y la mano que ejecuta la obra, debe existir un intermediario, y ese intermediario debe ser el corazón. Esto lo hemos aprendido de cada uno de los miembros del digno Patronato que vela por las necesidades de las Damas Betti, y su Presidente, Fernando Augusto Velásquez Vásquez, fue un claro ejemplo de ello.
Su legado permanecerá.
Nuestro abrazo más sentido, amoroso y solidario a su esposa, Doña Julia, y a sus hijos, Fernando, María Luisa y Mauricio.
Descanse en paz.