Nunca dejamos pasar la oportunidad de volver a ser pequeños, niños o niñas, aunque sea por un ratito. Es esa parte infantil que siempre vive en nosotros y que acariciamos cada vez que podemos.

Y a veces se presenta la oportunidad en el momento más inesperado.

Como hoy, en nuestra clase de Activación Mental.

Recordarán que estamos trabajando memoria, y cada una de las Dama Betti tenía asignada una letra con la cual tenían que seguir diferentes instrucciones. Decir nombres, animales, nombrar diversos objetos, etc., con esa letra. Pero además, entre ejercicios de memoria, también tenían que realizar ciertas acciones en mímica.

Y ahí fue donde las Damas Betti comenzaron a divertirse como niñas.

Entonces vimos cómo Quetita se dormía cuando era una bebé -dice que se acuerda de eso-, Anne disfrutando un helado de vainilla cuando sus papás la llevaban al parque de paseo, Lulú Mier cavernaria afilando un cuchillo para matar un mamut -"yo puedo solita con el animal"-, Aurora atracando a punta de pistola una caravana en el viejo oeste -"ah, qué buenos tiempos", dice-, Luz María rasurandose -si tuviera barba-, Elba ayudándole a Pedro Infante a arrancar su moto en "A Toda Máquina" -nada perdida Elba-, Martha en una tirolesa sobre la selva de Chiapas, Elvia inflando cien globos para la fiesta sorpresa de su sobrino, Domitila tocando en una puerta donde no le abren para cobrar la tanda, Lulú Pérez remando en el Lago de Chapultepec con su novio cuando se iban de pinta de la secundaria -¡ah pillina!-, Sara queriendo ahorcar al novio de Lulú porque decía que también andaba con ella, y Josefina disparando al cielo y festejando el 16 de septiembre de "quién sabe qué año" en el que se ganó la Independencia de México.

Con una sonrisa dibujada en la cara fueron a disfrutar su comida y nuestro salón de clases quedó con el eco de esas sonrisas tan cristalinas de las Abuelitas Betti... cristalinas tal y como sonaban hace apenas algunos años.