La vida de Casa Betti son las mujeres que viven aquí, que confían en nosotros para cuidarlas y tratarlas dignamente.
Pero también la sangre que llena de vida la casa hogar es la de los voluntarios que vienen a dar de su tiempo, de su creatividad, de sus recursos físicos, mentales, emocionales, materiales, por cada una de las Señoras Betti.
Gracias a ellos, voluntarios y voluntarias comprometidas con la causa de las Personas Mayores, es que Casa Betti brilla de la manera en que lo hace.
Universidades, iglesias, colegios, familias, empresas, organizaciones, e incluso de otros países, gente llega todos los días para crear la diferencia en nuestra casa hogar.
Gracias a todas y todos ustedes por ser parte de la Familia Betti.
Nuestra casa es su casa.