Hay ojos tan profundos, miradas que nunca se olvidan... así son los ojos de Martha.

Y esos ojos, hoy se llenaron de lágrimas, pero fueron lágrimas de felicidad, pues su hija y sus nietas le prepararon una fiesta sorpresa para celebrar su cumpleaños número setenta y tantos.

Martha no se lo esperaba, pero cuando entró al comedor y vio a su hija Gabriela, y a sus nietas, Ana y María, no pudo contener su emoción.

Y el resto de la tarde fue igual de emotiva, pues sus hermanas, las Señoras Betti, se acercaron a felicitarla, abrazarla, besarla y darle palabras de bendición por ser parte de la familia Betti.

Tres generaciones unidas en un mismo sentir y por una misma persona.

Gracias Gaby, Ana, María, por hacer de este día algo tan especial para Martha.

Y gracias a las Damas Betti, por mostrarnos que una hermana puede nacer de setenta y tantos años.