¿Saben cuál es el poder mágico de los pasteles de cumpleaños? Que tienen la capacidad de convertirnos en niñas o niños en el momento en el que se les enciende una vela... aunque cumplas noventa y tres años.
Y hoy, Esther, volvió a sentir la emoción de soplar una vela que no se apagaba y por unos momentos su corazón fue el de una niña.
Esther, una mujer que ha escalado con su esposo los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, juntos, y después, ella sola, cuando él había partido, nos ha demostrado día tras día lo que significa tener la voluntad de vivir.
Esther, una mujer que ama el ballet folclórico, también es una mujer que a sus noventa y tres años, reconoce que todavía tiene mucho que aprender.
Y hoy, Esther, volvió a ser una niña contenta, feliz, por haber soplado la vela de su pastel número 93.
Esther, te queremos mucho. Gracias por permitirnos ser parte de tu familia y por ser parte de la Familia Betti.