Cuando plasmamos una figura humana en un papel, inevitablemente vertimos en ese dibujo una parte muy importante de nosotros, de nosotras.

El objetivo de este ejercicio fue descubrir cómo nos auto percibimos, cuáles son nuestras fortalezas y en qué áreas podemos mejorar, así como reflexionar sobre nuestro presente. Pero no solamente hablamos de nosotras o de nosotros en los dibujos, que por cierto van acompañados de una historia.

Hablamos de nuestro pasado, de nuestros deseos, de las cosas que nos han marcado a lo largo de la vida... y al exteriorizarlo, podemos comenzar a cerrar ciclos y a sanar.

Es un trabajo continuo, pero es parte de la terapia psicológica grupal que en Casa Betti le proporcionamos a nuestras Damas.