Ana y Aurora, primas, de niñas pasaron muchos momentos juntos. Dicen que siempre fueron bien portadas, pero que también hicieron muchas travesuras que ahora no se atreven a contar.
Hoy día viven juntas en Casa Betti, se cuidan, platican, ríen y discuten mientras recuerdan cuál de ellas era la más "bien portada". Reviven el pasado entre risas y memorias.
Y más que primas, más que la sangre, el tiempo las ha convertido en hermanas.
"Somos primas, pero quiero a Aurorita como a mi hermana. Y si la vida fuera una galleta, Aurorita sería la chispa de chocolate".